Aquests buròcrates de la UE ens volen fer tornar al segle XV:
"La reducción de la jornada de trabajo puede seguirse a través de les
Estatutos de la ciudad de Zaragoza: el de 1475, renovando uno de
Fernando I, manda que los jornaleros salgan al toque de prima en la Seo
y que no vuelvan hasta después de puesto el sol; en el de 1577 se
redujeron a ocho las horas de trabajo, incluyéndose en ellas la ida y
estancia en el campo; en 1582 se autorizó a interrumpir el trabajo para
tres bebidas, que en total serían de una hora, con lo que la jornada se
reducía siete horas. En 1640 ya
se quejaban los propietarios de que los jornaleros apenas trabajaban
cinco horas, y lo que hacían era poco, caro y malo, por lo que los
productos del campo en Zaragoza salían a más precio que los de fuera de
la ciudad. En 1787 cuenta Casamayor que los obreros agrícolas de
Zaragoza regresaban a sus casas a la una del mediodía, a pesar de los
elevados jornales que cobraban".